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FORMAS DE COMPOSICION LITERATURA LATINOAMERICANA

por nicafeliz el 05/12/2007 02:12, en sin tema

 Clarissa Altamirano

 

LITERATURA CONTEMPORÁNEA LATINOAMERICANA

Unidad I

Tema: Formas de la Composición.

Ø      La Descripción.

·      Describir es <<pintar>>con palabras, esto es, decir con detalle como es una persona, lugar, objeto, animal o paisaje, como si lo estuviésemos viendo y como queremos que el lector lo perciba.  Para que una descripción sea lo mas fiel posible, es preciso que el que escribe conozca el objeto de la descripción, ya sea de manera directa o indirecta.  En las novelas históricas, la reconstrucción del pasado se obtiene mediante la lectura y observación de cuadros de la época.

·      Para describir, se recomienda primero observar los detalles de lo que pretendemos describir, de modo que intervengan los cinco sentidos; por ejemplo, si queremos describir un gajo de uvas, lo conveniente es que nos fijemos en su forma, su color, las toquemos, olamos y comamos, para tener una idea exacta de cómo son.  Así, una persona que nunca ha visto ni comido la papaya no puede describirla bien.  También es importante valorar, analizar el objeto para poder explicar las partes que lo componen, su función y su relación de espacio con los demás objetos (tamaño, forma, peso, etc.).

·      No todos los objetos observables son exactamente iguales, cada persona, animal o cosa tienen algunas diferencias.  Por ejemplo, las uvas no todas son de color morado, ni todas las papayas tienen la misma forma.  Es importante definir como vemos nosotros el objeto, porque usted lo puede ver de una forma y otra persona, de otro modo.

Proceso de la descripción.

  • Muchos escritores comienzan a partir de los rasgos generales para después describir los mas específicos.  En el momento de realizar la descripción, es importante seleccionar las palabras mas idóneas.  Después se procede a corregir el estilo, para que tenga el sello propio del escritor.  Cada quien ve las cosas de modo diferente:  es posible que un escritor de mas énfasis a ciertos detalles y otro no.  No es necesario hacer una suerte de <<inventario>>de todos los aspectos, sino resaltar el rasgo mas característico, que llame la atención, por ejemplo:
  • Siempre me atrajo el contraste de sus gruesas cejas negras con sus cabellos blanquísimos, casi plateados, de hebras finas y suaves, peinadas hacia atrás, dejando libre la amplia frente, que se abultaba a la altura de los frontales, dando a su rostro una expresión de anciano sabio.

La descripción es un proceso que requiere tres momentos:

  1. Observar lo que se va a describir.

  1. Seleccionar y ordenar los detalles observados.

  1. Presentar ordenada y estéticamente los detalles.

Clases de descripción.

  • Descripción científica:  Tiene como objetivo describir las diferentes partes que componen un animal u objeto, enumerando con detalles sus características.  Debe ser precisa y objetiva, clara y lógica en la presentación de sus partes.  En este tipo de descripción se emplea el lenguaje denotativo.  Es usual el ejemplo del lenguaje técnico, propio de la especialidad correspondiente.

Veamos este ejemplo:

Los radiolarios son protozoarios mas bien grandes; algunas especies miden varios milímetros de diámetro y ciertas formas coloniales alcanzan longitudes de hasta veinte centímetros.  Al igual que los heliozoarios, los cuerpos de los radiolarios suelen ser esféricos y están  divididos en partes interna, que contiene de uno a muchos núcleos, esta delimitada por una cápsula central con pared membranosa.  Esta membrana presenta perforaciones que pueden tener distribución uniforme o están restringidas a tres poros localizados en sitios específicos de la citoplasma de la cápsula central sea continuo con el citoplasma de la división externa del cuerpo.  Este citoplasma extracapsular forma una amplia corteza, llamada calima, que circunda la cápsula central.

En muchas especies la calima tiene grandes cantidades de dinoflagelados simbióticos, aunque es estadio no flagelado y con muchas vacuolas, que dan el citoplasma un aspecto espumoso.  Al igual que en los corales y algunos otros animales marinos, el exceso de fotosintetatico orgánico producido por los zooxantelas es aprovechado por el espadero radiolario como fuente complementaria de nutrición.

R. Barnes.

Zoología de los invertebrados.

  • Descripción literaria:  El autor pretende recrear una realidad que despierte los sentimientos del lector, que lo conmueva.  Se trata de una pintura con palabras bellas, de modo que produzca un efecto estético.  En esta clase de descripción el autor tiene libertad para <<jugar>>con las palabras y expresiones, como metáforas, símil y otras figuras literarias.

-Veamos este ejemplo:

-Los muebles crecían.  Se hacia mas difícil sostener los antebrazos sobre el borde de la mesa del comedor.  Los armarios de cornisas labradas ensanchaban el frontis.  Alargando el torso, los moros de la escalera acercaban antorchas a los balaustres del rellano.  Las butacas eran mas hondas y los sillones de mecedora tenían tendencia a irse para atrás.  No había ya que doblar las piernas al recostarse en el fondo de la bañadera con anillas de mármol.

Alejo Carpentier.

Viaje a la semilla.

  • Observe que el lenguaje que usa Carpentier es elaborado, recurre a figuras literarias, como la prosopeya, (atribuir cualidades de seres animados a seres inanimados):  Los muebles crecen, los armarios se ensanchan, etc.
  • En la descripción literaria caben la prosopografía que es la descripción del aspecto físico de una persona, la etopeya o descripción de la cualidades morales o intelectuales; el retrato, en el que se describen ambos aspectos:  el físico y el moral e intelectual; la topografía o descripción de lugares o ambientes, la cronografía o descripción del tiempo y la crinografia que es la descripción de un objeto.

-Veamos algunos ejemplos:

  • Prosopografía:

Vestida de negro hasta los tobillos, calzada de negro, con medias negras, su oscuro y ancho ropón poseía dos enormes bolsillos laterales.  Imagine cupo, dentro de ellos, para manojos de llaves.  Muchos.  También libretas y lápices.  Y tijeras.  Cabrían lista de compras, recibos de tiendas, lupas y cintas métricas.  Pero no eran estos detalles, ciertos o posibles, los que singularizaban el aspecto de la mujer, sino la banda fúnebre que ceñía su cabeza, apretaba sus sienes, ocultaba su frente y se amarraba cerca de la base del cráneo:  delgado y ancho, de seda negra, digno de una ofrenda triste y definitiva, del cual surgía, erizada, la cabellera cobriza, atenazada.

Lo diré, en fin:  en los ojos negros habia un sueño infatigable, en los labios una obstinación libre y enferma, en la piel una palidez de gesto oriental, en las manos un brillo de astro moribundo.

Carlos Fuentes.

Cumpleaños.

  • Etopeya:

Carlos Argentino es rozado, considerable, canoso, de rasgo finos.  Ejerce no se que cargo subalterno en una biblioteca ilegible de los arrabales del sur; es autoritario, pero también es ineficaz; aprovechaba, hasta hace muy poco, la noches y las fiestas para no salir de su casa; a dos generaciones de distancia, la ese italiana y la copiosa gesticulación italiana sobreviven en el ; su actitud mental es continua, apasionada, versátil y del todo insignificante; abunda en inservibles analogías y en ociosos escrúpulos.  Tiene (como Beatriz) grandes y afiladas manos hermosas.

Jorge Luis Borges.

<<El Aleph>> en paginas escogidas.

-Veamos este otro ejemplo:

Renunci-Asombroso destino el de Ts’ui Pen_dijo Estephen Albert_.Gobernador de su provincia natal, doctor en astronomía, en astrología en la interpretación infatigable de los libros canónicos, ajedrecista, famoso poeta y calígrafo:  todo lo abandono para componer un libro y un laberinto.  o a los placeres de la opresión, de la justicia, del numeroso lecho, de los banquetes y aun de la erudición y se enclaustro durante trece años en el pabellón de la límpida soledad.  A su muerte, los herederos no encontraron sino manuscritos caóticos.  La familia, cono usted acaso no ignora, quiso adjudicarlos al fuego, pero su albacea _ un monje taoísta o budista_insistio en la publicación.

J.L.Borges.  <<El jardín de senderos que se bifurcan>>

  • Retrato.

Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan y los ojos de almendras verdes, y tenia el cabello liso y negro y largo hasta la espalda, y una aura de antigüedad que lo mismo podía ser de Indonesia que los Andes, estaba vestida con un gusto sutil:  chaqueta de lince, blusa de seda natural con flores muy tenues, pantalones de lino crudo, y unos zapatos lineales del color de las bumgabillas.

G. García Márquez.

<<El avión de la bella durmiente>>.

En doce cuentos peregrinos.

Era una mulata fina de San Juan de Puerto Rico, menuda y maciza, del color del caramelo en reposo y con unos ojos de perra brava que le iban bien con su modo de ser(..)Lazara Davis era inteligente y de mal carácter, pero de entrañas tiernas.  Se consideraba a si misma como una Tauro pura, y tenia una fe ciega en sus augurios astrales.  Sin embargo, nunca pudo cumplir el sueño de ganarse la vida como astróloga de millonarios.

G. García Márquez.

<<Buen viaje, señor presidente>>.

En doce cuentos peregrinos.

  • Topografía:

El jardín de mi antepasado Ts’ui Pen.

El húmedo sendero zigzagueaba como los de mi infancia.  Llegamos a  una biblioteca de libros orientales y occidentales.  Reconocí, encuadernados en seda amarrilla, algunos tomos manuscritos de la Enciclopedia Perdida que dirigió el Tercer Emperador de la Dinastía Luminosa y que no se dio nunca a la imprenta.  El disco del gramófono giraba junto a un fénix de bronce.  Recuerdo también un jarrón de la familia rosa y otro, anterior de muchos siglos, de ese color azul que nuestros artífices copiaron de los alfareros de Persia.

Jorge Luis Borges.

<<El jardín de senderos que se bifurcan>>.

En paginas escogidas.

  • Ambiente:

Fue un instante mágico.  Allí estaba la cama de cortinas bordadas con hilos de oro, y el sobrecama de prodigios de pasamanería todavía acartonado por la sangre seca de la amante sacrificada.  Estaba la chimenea con las cenizas heladas y el ultimo leño convertido en piedra, el armario con sus armas bien cebadas, y el retrato al óleo del caballero pensativo en un marco de oro, pintado por algunos de los maestros florentinos que no tuvieron la fortuna de sobrevivir a su tiempo.  Sin embargo, lo que mas me impresiono fue el olor de fresas recientes que permanecía estancado sin explicación posible en el ámbito del dormitorio.

                       

G. García Márquez.

<<Espantos de agosto>>.

En doce cuentos peregrinos.

  • Veamos otro modelo:

Esta es la gran casa de cantera, habitada hasta el día de hoy por la familia.  La historia de Gunajato ha patinado sus muros de piedra rosa.  Las vidas de la Cevallos, sus alcobas y corredores.  La gran casa de cantera, situada entre la bajada del Jardín Morelos y el Callejón de San Roque, frente al templo del mismo nombre y a unos metros de la hermosa plazuela a la que dan fama, año con año, las representaciones, en un escenario casi natural de faroles, árboles, rejas y muros ocres y cruces de piedra, de los entremeses de Cervantes.

Es lenta la vida de la casa, y hay algo ruinoso, mas que en las viejas paredes, mas que en las vigas húmedas, en el aire que durante las noches descansa y acumula polvo entre los pliegues de las cortinas.  Esta es la casa de los balcones principales, de brocado antiguo entre las salas, otra vez de terciopelo _ rojo, manchado _ en la habitaciones matrimoniales, de algodón en las demás.  Cuando el alto viento de la montaña gime, estos brazos de tela se levantan y azotan y hacen caer por tierra las mesitas y los adornos cercanos.  Se diría que alas espesas abrazan las paredes y se aprestan a levantar la casa en suelo.  Mas el viento se aquieta y el polvo busca otra vez los rincones. Hay objetos que la luz se empeña en aislar:  el gran reloj de la sala, los sables plateados del tío Francisco, el frutero de bronce que brilla siempre en el centro del comedor oscuro. 

El tablero de campanillas a la entrada de la cocina, y los azulejos de esta, y sus trastos de cobre y barro.  La fuente de cantera del patio, blanca en la noche.  El resto de la casa es parda.  Las vigas altas, la paredes cubiertas de un papel verdoso, los muebles de madera y seda y mimbre opacos.

Los salones y las recamaras ocupan el segundo piso.  Cuando se abre el enorme zaguán de la bajada, el patio apenas se respira al fondo; a la derecha inmediata sube una escalera palaciega, de piedra, con escudos de la ciudad labrados en los altos muros y un lienzo de la Crucifixión en el descanso.  Por aquí se llega al largo salón que en otra época era blanco y alegre, con piso de tezontle, muros enjalbegados y muebles de nogal rubio.  El abuelo Pepe Cevallos le dijo su cariz actual:  los gruesos cortinajes, los candiles y papel verdoso, el piso de parque, los sofás de seda marrón y las columnas lapislázuli.  Los cuatro balcones que miran hacia la plaza de San Roque se abren desde  este largo salón.  Una cortina de brocado lo separa de la sala mas pequeña, sin luz, donde la orquesta acostumbraba instalarse en los viejos tiempos.  Una puerta de vidrio opaco y diseños florentinos conduce al comedor encerrado y mustio, a cuyas espaldas, y a los largo de toda el ala, se extiende la cocina.  Otra puerta semejante esconde la biblioteca con sillones de cuero renegrido, y de allí es posible pasar al corredor sobre el patio interior, donde fluyen el murmullo del manantial y el verdor de los líquenes.  El corredor en escuadra da luz a la biblioteca, a la recamara principal y a la de Jaime.  Al fondo se encuentra el baño común, instalado a principios del siglo.  Subsisten las llaves de oro, cabezas de león, con las que Pepe Cevallos adorno su tina.  Y subsiste el agua ferrosa, color café, que ameniza las abluciones en Guanajato.

Carlos Fuentes.

Fragmento inicial de las buenas conciencias.

  • Observe las cantidad de detalles con los que el escritor lograr recrear en forma magistral el ambiente de la casa de los Cevallos.
  • Crinografia o descripción de un objeto:

Desde muy niña me impresionaba aquella adusta mujer, de expresión severa, severidad que se apreciaba en el rictus de la boca pequeña y en el traje claro de cuello alto, que llegaba hasta arriba, casi hasta la barbilla  E.  La blusa tenia unos pliegues en el centro, y alrededor del busto, un ribete negro _ porque la fotografía era blanca y negra _ bordeaba como una pequeña sierpe, el amplio tórax.  Después, los ojos hacia abajo, miraban al vació de forma inexpresiva. El rostro ovalado hacia perfecto juego con el marco de madera caoba oscura, de muy buen acabado.  La fotografía estaba colocada en la parte mas alta de la pared de la sala y parecía presidir desde ese aéreo trono, las reuniones y fiestas que daban en ocasiones especiales.  Con el tiempo, por medio de los relatos de mi padre, llegue a comprender que mi abuela, la mujer del retrato, había sido dulce y cariñosa; pero el retrato no capto ese detalle.


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